Diré pues lo que me pides
Diré pues,
si es lo que quieres,
que todo fue, de mi parte,
una equivocación.
Que no hubo
-nunca en tu mirada-
mirada alguna de insinuación;
que no había
-en tu juego de palabras-
ni mensaje oculto,
ni amorosa rendición;
que tus labios,
de carne tinta
y cárdeno grosor,
no dieron nunca
-a tórrido beso-
la mínima ocasión.
Diré pues
lo que me pides
y haré mía la mentira.
Mentira
que mi nombre desmiente; mentira
que se desmiente en tu mirada; mentira
que tu palabra desmiente; mentira
que se desmiente en tu beso...
(el que me diste,
el que no te doy;
el triste beso
que en mi boca se pudre,
pues
ni nos funde
ni nos incendia
ahora mismo).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)