Versos sueltos... (I)


Que el desamor no destruya ni corrompa
la poesía que hay en tus ojos.
Y que esa poesía que hay en tus ojos
se haga mía cuando soslaye tus desdenes
y al fin bese esa boca roja que tú tienes.

Diré pues lo que me pides


Diré pues,
si es lo que quieres,
que todo fue, de mi parte,
una equivocación.

Que no hubo
-nunca en tu mirada-
mirada alguna de insinuación;
que no había
-en tu juego de palabras-
ni mensaje oculto,
ni amorosa rendición;
que tus labios,
de carne tinta
y cárdeno grosor,
no dieron nunca
-a tórrido beso-
la mínima ocasión.

Diré pues
lo que me pides
y haré mía la mentira.
Mentira
que mi nombre desmiente; mentira
que se desmiente en tu mirada; mentira
que tu palabra desmiente; mentira
que se desmiente en tu beso...
(el que me diste,
el que no te doy;
el triste beso
que en mi boca se pudre,
pues
ni nos funde
ni nos incendia
ahora mismo).